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domingo, 12 de septiembre de 2010

En la corte del rey

En la corte del rey el más tonto hacía relojes. De todos sus consejeros solamente se fiaba de dos. Joan Castell y Andrew McCalister eran sus hombres de confianza. El primero había servido a las ordenes del padre del actual rey en las batallas de norte de Europa. El segundo, era de su quinta y ambos habían crecido bajo las mismas ordenes.

El resto de consejeros eran bufones alegra oidos, que le decían al rey lo que el rey quería oir. Él lo sabía y ademas sabía de quien debía fiarse. El viejo Castell le había recomendado no entrar en guerra con el país vecino por un quitame aqui esas tierras, pero el resto de consejeros deseosos de tributos para pagar una guerra que les llenara sus arcas y vaciara las de sus subditos, incitaban al rey para que la iniciase. Finalmente el rey decidió iniciar un guerra contra sus vecinos. El resultado fue el peor de los desastres.

El joven Andrew era mucho más impulsivo que el rey y le hacía ver la realidad de forma distinta. En más de una ocasion habida sacado la espada a paseo por defender a su rey ante lo que los consejeros más osados se atrevían a denominar "la inexperiencia de rey", le sacaba de quicio.

El rey, demasiado joven para reinar, acababa de cumplir los 24 años. De repente paso de tener una vida descuidada junto con su amigo Andrew en la cual al ser hijo de rey todo es mucho más facil, a pasar a dirigir un pais, un gobierno, un ejercito...sin la más minima idea. Como voy a poder dirigir un país si no yo se dirigir mi vida.


De aquello hacía ya más de 3 años y había aprendido que aunque seguía siendo incapaz de dirigir su vida, los buenos consejeros estan cuando se les necesita.



ale a cuidarse!!

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